Dos personas escuchan exactamente la misma frase. Una responde «ya lo veo claro». La otra dice «me suena bien». Una tercera, «lo siento cerca». No están diciendo cosas distintas: están usando canales distintos para describir lo mismo. Aprender a manejar el lenguaje visual, auditivo y kinestésico al hablar en público te permite hablar el idioma de más personas a la vez, sin que ninguna lo note.
No es una técnica complicada. Es una cuestión de elegir mejor las palabras.
Los tres canales con los que representamos lo que vivimos
La programación neurolingüística (PNL) describe tres sistemas con los que representamos mentalmente lo que nos sucede:
- Visual. Interpretamos el mundo a partir de imágenes.
- Auditivo. Lo interpretamos a partir de sonidos.
- Kinestésico. Lo interpretamos a partir de sensaciones corporales.
Todos los seres humanos usamos los tres. Pero cada persona suele tener un canal preferente, y se hace más evidente cuando estamos muy emocionados, nerviosos o estresados. Fernando Pessoa lo expresó con un aforismo que cita el libro del Método BRAVO: lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos.
Una advertencia honesta: la PNL tiene críticos, y la idea de que cada persona tenga un «canal» fijo no está demostrada con rigor científico. No hace falta creérselo para sacarle partido: variar el tipo de imágenes y de expresiones en tu discurso no tiene ningún riesgo y puede sumar mucho.
Expresiones para cada canal
El libro propone introducir referencias de los tres tipos. Estas son las que cita, junto con otras habituales:
Lenguaje visual
- «Observa bien.»
- «Desde mi punto de vista.»
- «Una imagen clara de lo que viene.»
- «Mira este dato», «se ve a las claras», «el panorama».
Lenguaje auditivo
- «Eso suena bien.»
- «Eso que dices me interesa.»
- «Hablemos con claridad.»
- «Me suena», «escucha esto», «en sintonía con».
Lenguaje kinestésico
- «Es muy duro.»
- «Mis sentimientos.»
- «A vuestro lado.»
- «Tocar fondo», «sentir que encaja», «tener los pies en el suelo».
Por qué mezclar el lenguaje visual, auditivo y kinestésico al hablar en público
La razón es muy práctica: tu audiencia nunca es homogénea. En una sala hay personas que entienden mejor cuando se lo imaginan, otras cuando lo oyen explicado y otras cuando lo sienten cerca de su experiencia.
Si tu discurso usa solo uno de los canales, el tuyo, lo más probable es que conectes de maravilla con una parte y dejes algo más fría a otra. Cuando lo mezclas, llegas a más niveles de la sala sin esfuerzo adicional. Y, como cuando hablamos con nervios tendemos a caer en nuestro canal habitual, trabajarlo de forma consciente equilibra tu discurso.
Cómo aplicar el lenguaje visual, auditivo y kinestésico al hablar en público
1. Revisa tu guion con tres colores. Subraya en uno las expresiones visuales, en otro las auditivas y en otro las kinestésicas. Verás de inmediato cuál domina.
2. Equilibra. Si casi todo es de un canal, sustituye algunas expresiones por las de los otros dos. No hace falta forzar: un cambio de verbo basta («ver» por «escuchar», «claro» por «sólido»).
3. Enriquece tus historias con los tres sentidos. Cuando cuentas un relato, describir lo que se ve, lo que se oye y lo que se siente en el cuerpo convierte tu escena en algo vivido. Lo trabajamos en la regla de las 3 P del storytelling, donde el paisaje es la primera pieza.
4. Escucha cómo hablas bajo presión. Fíjate en qué expresiones te salen cuando estás nervioso. Es una pista de tu canal preferente.
5. No lo conviertas en una fórmula. La naturalidad pesa más que cualquier técnica. Si una frase suena artificial, déjala.
Un ejemplo aplicado a una presentación de empresa
Imagina que presentas un nuevo proceso de trabajo ante tu equipo. Una versión con un solo canal sería: «Mirad el esquema: se ve claro cómo encaja cada paso».
Una versión que mezcla los tres: «Mirad el esquema, donde se ve claro cómo encaja cada paso. Cuando lo contéis a vuestros compañeros, os va a sonar sencillo. Y cuando lo probéis en el día a día, vais a sentir que pesa mucho menos.»
Es la misma idea, pero ahora llega a quien necesita verla, a quien necesita oírla y a quien necesita sentirla.
Los errores más comunes
- Etiquetar a la gente. No necesitas clasificar a cada persona de la sala. Basta con variar tu lenguaje.
- Forzar las expresiones. Meter «suena bien» en cada frase espanta más que atrae.
- Pensar que sustituye al contenido. El lenguaje ayuda a conectar, pero no arregla un mensaje poco claro.
- Convertirlo en el centro. Es una herramienta de detalle, no un método completo.
Pero esto es solo una parte
El lenguaje visual, auditivo y kinestésico al hablar en público es una de las herramientas de la PNL que utiliza el Método BRAVO para conectar desde la Bienvenida y mantener esa conexión. Si quieres ver el conjunto, tienes más contexto en técnicas de PNL para hablar en público y en cómo construir una historia para un discurso.
¿Quieres trabajarlo con un método completo?
Lo que has leído es una pieza del Método BRAVO de Mónica Galán. La formación oficial lo desarrolla en 8 bloques con vídeos, ejercicios, plantillas y retos, a tu ritmo, e incluye 4 masterclasses de bonus.



