Te han encargado explicar la nueva política de gastos, el procedimiento de calidad o el calendario de cierres. Piensas: «Esto no hay quien lo escuche». Y desde ese momento ya has perdido, porque llevas el aburrimiento dentro antes de abrir la boca. Saber cómo hacer interesante un tema aburrido empieza por una idea que el Método BRAVO defiende con convicción: el problema casi nunca es el tema.
Ningún tema es más interesante que otro
Mónica Galán parte de un planteamiento sencillo en su libro: las personas hablan de lo que saben, de lo que aman o de lo que necesitan hablar. Y, en principio, ningún tema es más interesante que otro. Ella misma bromea con que le entusiasma más la codificación de la expresión facial que el marketing de afiliados, y que otra persona preferirá hablar durante horas de la ópera.
Dicho de otro modo, el interés no está en la materia, sino en la relación que establecen con ella quien habla y quien escucha.
«No es el tema, eres tú»
El libro lo ilustra con un recuerdo del instituto. En su centro había varios profesores por asignatura, y llegabas a amar o a odiar una materia según quién te la explicara. Lo mismo pasaba con la historia, la literatura, las matemáticas o la filosofía. Hasta el rendimiento en la selectividad, dice, dependía tanto de lo estudiado como del profesorado que se hubiera tenido.
De ahí sale una conclusión directa: si las materias no son lo importante, elimina esa etiqueta de la tuya. La temática es una puerta de entrada, y de ti depende que dé acceso a un palacio o a una pocilga.
Es una buena noticia, porque lo que depende de ti se puede trabajar.
Cómo hacer interesante un tema aburrido: cinco recursos
A partir de esa idea, estos son recursos prácticos que encajan con el Método BRAVO. Los dos primeros salen del libro; el resto son aplicaciones habituales de sus técnicas.
1. Empieza por ellos, no por el tema. Antes de preparar nada, pregúntate qué les importa a quienes te escuchan. El DNI de tu audiencia te ayuda a descubrir qué saben, quiénes son y qué les interesa. Un tema aburrido para ti puede ser vital para ellos si lo conectas con su problema.
4. Usa una comparación. Relacionar lo desconocido con algo cotidiano da vida a cualquier concepto. Una política de gastos puede ser como una cuenta de comunidad de vecinos.
5. Busca tu propio interés. Si tú no encuentras nada interesante, lo notarán. Pregúntate qué aprendiste al prepararlo, qué te sorprendió, a quién ayuda. Esa respuesta es tu entrada.
Cómo hacer interesante un tema aburrido cuando no lo has elegido tú
A veces el problema es que no elegiste el tema, sino que te lo asignaron. En ese caso, no se trata de fingir entusiasmo, sino de encontrar el ángulo. Si estás a tiempo de decidir, en elegir el tema de una charla tienes criterios para escoger bien. Y si no, el trabajo está en la forma de contarlo.
El propio libro lo recuerda cuando habla de la intención: el ponente debe mantener el deseo de aportar aunque su tema no sea del agrado del público o incluso aunque a él le aburra contarlo una y otra vez.
Cómo hacer interesante un tema aburrido: un ejemplo en una presentación de empresa
Imagina que tienes que presentar la nueva política de gastos a todo el departamento comercial.
La versión que aburre: «A partir del 1 de enero entra en vigor la política de gastos de representación versión 3.2, cuyos principios son los siguientes…»
La versión que engancha: «Hace unos meses, un compañero pagó una comida con un cliente de su bolsillo y tardó seis semanas en recuperar el dinero. Eso se acabó. Os cuento cómo funciona desde enero para que no os vuelva a pasar.»
Es el mismo contenido. Pero en la segunda hay una persona, un problema reconocible y una solución anunciada. El tema es el mismo; la puerta de entrada, no.
Cómo hacer interesante un tema aburrido: los errores más comunes
- Disculparte por el tema. Un «sé que esto es un rollo» ya instala el aburrimiento.
- Empezar por el reglamento. Lo primero debe ser el beneficio para quien escucha, no la norma.
- Querer entretener a toda costa. Un chiste forzado no sustituye a un enfoque útil.
- Subestimar a la audiencia. Con un buen enfoque, incluso los temas áridos se siguen con atención.
Pero esto es solo una parte
Cómo hacer interesante un tema aburrido no depende de un truco, sino de aplicar varias piezas del Método BRAVO a la vez: conocer a tu audiencia, contar con claridad y conectar desde la historia.
Si quieres aprender a captar a cualquier público con cualquier materia, con ejercicios y una guía paso a paso, la formación oficial de dos meses del Método BRAVO te enseña cómo hacerlo en tu propia presentación. Si solo necesitas animar una charla puntual, no la necesitas: con los pasos de arriba puedes empezar hoy. Te lo digo con transparencia: soy afiliado del curso y cobraría una comisión si compras con este enlace; del libro no cobro nada.



