excusas para no hablar en público

Excusas para no hablar en público: cómo curar la «excusitis aguda»

«Me encantaría, pero no tengo tiempo.» «Estaría bien, pero es que no se me da bien.» «Sí, pero este año no toca.» Si alguna de estas frases te suena, no estás solo. Las excusas para no hablar en público son tan frecuentes que el Método BRAVO les dedica un diagnóstico con nombre propio, con una pizca de humor, y una cura.

Lo interesante es que casi nunca son mentira. Son razones reales que usamos para tapar otra cosa: que todavía no hemos encontrado un buen motivo para hacerlo.

Qué es la «excusitis aguda»

Mónica Galán la define como una rara enfermedad cuyo síntoma principal es hablar todo el tiempo en condicional: «me gustaría…», «estaría bien…», «yo lo haría…». Quien la padece planea mucho y hace poco.

Si los achaques continúan, el libro describe dos evoluciones graciosas y muy reconocibles:

  • El «siperoso», que lleva siempre el «sí, pero…» en la boca.
  • El «esqueroso», que masculla un «es que…» como justificación para no hacer nada.

La broma sirve para algo: ponerle nombre a un patrón ayuda a detectarlo en uno mismo, y lo mismo vale para tus excusas para no hablar en público. ¿Cuántas veces has dicho «sí, pero» esta semana?

Las excusas para no hablar en público más comunes y lo que suelen esconder

Estas son las que más se repiten, con la pregunta que conviene hacerse detrás de cada una:

No se trata de acusarte de nada, sino de distinguir una razón de una excusa: una razón explica por qué no puedes; una excusa explica por qué no lo intentas.

La cura: encontrar tu motivo

El libro lo dice sin rodeos: hace falta mucho más que una intención bondadosa para enfrentarse a la creación y a la ejecución de una intervención oral. Hace falta un buen motivo. Y la cura de la excusitis, y de tus excusas para no hablar en público, consiste en encontrarlo y aferrarte a él.

Aquí el método propone separar dos cosas que solemos confundir:

  • El objetivo es lo que quieres conseguir con el discurso: convencer, vender, inspirar, explicar.
  • El motivo es la razón más profunda que sostiene esa acción, lo que te mueve de verdad.

Según el libro, el objetivo se apoya en las consecuencias inmediatas de tu discurso y, si te obsesionas con él, solo aumenta el estrés. El motivo es lo que te sostiene cuando llegan los nervios. Este análisis se hace con el tercer «para qué», una pregunta repetida que va bajando hasta la razón real.

La pregunta de Napoleón

El libro recoge una frase atribuida a Bonaparte, que usó para electrizar a sus tropas: «¿Os faltará valor o constancia?». Es una pregunta directa, casi incómoda, y por eso funciona. No habla de talento, de tiempo ni de circunstancias. Habla de las dos cosas que realmente separan a quien lo hace de quien lo deja para luego.

Puedes hacértela tú, con tu propio discurso pendiente: ¿me falta valor o me falta constancia? La respuesta indica por dónde empezar.

Cómo desmontar tus excusas para no hablar en público paso a paso

1. Anótalas. Escribe todas las excusas que te das para no hablar en público. Ponerlas por escrito las hace menos grandes.

2. Traduce cada una. Detrás de «no tengo tiempo» puede esconderse «me da miedo hacerlo mal». Nombrar lo que hay debajo cambia la conversación.

3. Encuentra tu motivo. Pregunta tres veces «para qué» hasta dar con la razón que te importa de verdad.

4. Reduce el primer paso. No hace falta una conferencia. Una intervención de dos minutos en una reunión es un buen inicio. Tienes la lógica en a hablar se aprende hablando.

5. Pon fecha. Una excusa se alimenta del «algún día». Una fecha la desarma.

Un ejemplo aplicado a una presentación de empresa

Imagina que te han propuesto presentar los resultados de tu área en la próxima reunión de dirección. Tu primera reacción es «es que ahora estoy muy liado».

Aplicas el método. Anotas la excusa y la traduces: «Tengo miedo de que se note que me pongo nervioso.» Buscas tu motivo: «Quiero que mi equipo se vea reconocido por lo que ha conseguido.» Reduces el paso: presentas solo cinco minutos y ensayas con un compañero. Y pones fecha: ensayo el jueves, presentación el lunes. Lo que era una excusa se convierte en un plan.

Los errores más comunes

  • Esperar a no tener miedo. Los nervios no desaparecen antes de empezar, disminuyen al practicar.
  • Confundir razón con excusa. Hay motivos reales para decir que no, pero conviene comprobarlos.
  • Fijarte solo en el objetivo. Si piensas únicamente en el resultado, aumentas la presión y es más fácil huir.
  • Hacerlo en solitario. Contárselo a alguien y acordar una fecha ayuda a cumplirla.

Pero esto es solo una parte

Las excusas para no hablar en público se disuelven cuando el motivo es más fuerte que el miedo, y encontrar ese motivo es una de las bases del Método BRAVO, que arranca precisamente en la Bienvenida.

Si quieres aprender a dar el paso con técnica y seguridad, con ejercicios y una guía paso a paso, la formación oficial de dos meses del Método BRAVO te enseña cómo hacerlo en tu propia presentación. Si lo único que te frena es dar el primer paso, no la necesitas: una intervención de dos minutos en tu próxima reunión ya es un buen comienzo. Te lo digo con transparencia: soy afiliado del curso y cobraría una comisión si compras con este enlace; del libro no cobro nada.

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